Los autores norteamericanos Bowles y Gintis desarrollaron la tesis de que la tarea del sistema educativo en la sociedad es producir una fuerza de trabajo que se adapte y acepte como legítimas las pautas de desigualdad requeridas por el sistema capitalista de producción. Una tarea que realiza tanto mediante el currículum explicito. Los alumnos adquieren las cualidades básicas buscadas por la producción capitalista, obediencia, puntualidad, disciplina y productividad. El currículum escolar se corresponde, de esa manera con las necesidades de la economía.
La escuela contribuye de esta manera al mecanismo de reproducción de la estructura social, estableciendo un campo de entrenamiento que se corresponde con el que se da en la vida productiva. Cada año, el sistema educativo, asegura que una mano de obra adecuadamente formada se reproduzca para cubrir las necesidades del capitalismo cada generación. El fracaso de la clase obrera en la escuela no es una aberración que se pueda solucionar por la reforma de la escuela: es un producto inevitable de las relaciones estructurales de la escuela y el capitalismo. Si el currículum oculto, principal agente de reproducción, insuficiente, el explicito o escrito, que incorpora de manera expresa la ideología de la clase dominante, culminaría la labor.
La teoría de la correspondencia hay que verla como una novedad de interés en su momento mitad de los años setenta, incorporando una tesis interesante pero hoy día rechazada.
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